April 08, 2011

baloney kit-075PB_lgSer crédulo es ser una persona que cree ligera o fácilmente. Las personas crédulas e ignorantes o que tienen poco conocimiento de ciencia se les puede calificar (no con intencion peyorativa) como borregos. El dicionarrio de la Real Academia de la Lengua Española define a un borrego como un Hombre que se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena. Tambien tiene por caracteristicas peculiares el ser sencillo e ignorante.

Este tipo de personas son las que más usualmente caen en las redes de los vendedores de disparates. Los vendedores de disparates se benefician al crear fama, vender libros, conseguir adeptos, crear cultos y recibir dinero de los borregos.

Es por eso que en estos dias los vendedores de disparates han modificado su "modus operandi" para presentarse como conocedores de secretos que revelan en lo que llamamos teorias conspirativas.

El hombre y mujer de hoy debe crear habilidades para identificar esos disparates y no dejarse convercer de estupideces que le traigan en el futuro convicciones y aseveraciones vergonzosas o peor aún hacerlos el hazmereir de sus iguales.

Hemos helaborado una "kit" de herramientas que les servirán para identificar cuando les estan vendiendo un disparate y asi evitar ser envenenado con las ideas estupidas que venden los charlatanes arriba mencionados.

Lo mas importante es tener un buen balance entre el escepticismo y la crédulidad, mantener una mente abierta, pero no tan abierta que se le caigan los sesos.

Mente abierta: No rechazar ideas sin verificar.
Mostrar escepticismo: Nunca olvidar verificar.

Kid de Herramientas para el descubrimiento de disparates.

Cosas que debemos hacer:

flowchart_bullshit
  1. Busque confirmacion idependiente de los hechos o "verdades"
  2. Promueva el debate sobre la evidencia presentada
  3. Tener autoridad no conlleva ningun peso en los argumentos
  4. Considere otras hipótesis, que funcionan, sobre el mismo hecho
  5. Aplique siempre la navaja de Occam


Dicho ésto le diremos en detalle y con ejemplos, a que nos referimos.

Carl Sagan escribió un libro en el 1997 llamado "El mundo y sus demonios", en él Sagan intenta explicar el método científico al ciudadano corriente, y anima a los lectores a utilizar el pensamiento crítico o escéptico. 

El libro es una reflexión contra la pseudociencia, y una defensa de la ciencia. También contiene elementos de crítica contra el sistema educativo estadounidense.

Sagan presenta un conjunto de herramientas o “Kit del escéptico” para reconocer ideas engañosas o fraudulentas, tales como la confirmación independiente, la cuantificación y la Navaja de Occam y determina los errores más comunes de la falsa argumentación. A través de estas y otras herramientas y la ventaja de la mente crítica y la naturaleza autocrítica de la Ciencia se puede determinar la falta de validez de la superstición, fraude, pseudociencia, brujas, dioses, objetos voladores no identificados, percepción extrasensorial, y curación milagrosa.

El asunto no es si nos gusta la explicación de un hecho, si nos agrada o se amolda a nuestros deseos (visitas de extraterrestres, un Dios que nos salvaguarda de todo mal, karma instantaneo para que a los buenos nos pasen cosas buenas), lo importante es, si la explicación o sus conclusiones son ciertas o no:

• Los argumentos en base a la autoridad tienen poco peso: las «autoridades» han cometido errores en el pasado. Los volverán a cometer en el futuro. Quizá una manera mejor de decirlo es que en la ciencia no hay autoridades; como máximo, hay expertos. La evidencia es la importante.
• Baraje más de una hipótesis. Si hay algo que se debe explicar, piense en todas las diferentes maneras en que podría explicarse. Luego piense en pruebas mediante las que podría refutar sistemáticamente cada una de las alternativas. Lo que sobrevive, la hipótesis que resiste la refutación, tiene muchas más posibilidades de ser la respuesta correcta que si usted simplemente se hubiera quedado con la primera idea que se le ocurrió u ofreció.
• Intente no comprometerse en exceso con una hipótesis porque es suya. Se trata sólo de un paso en el camino de búsqueda del conocimiento. Pregúntese por qué le gusta la idea. Compárela con justicia con las alternativas. Vea si puede encontrar motivos para rechazarla. Si no lo hace usted, lo harán otros.
• Cuantifique. Si lo que se explica, sea lo que sea, tiene alguna medida, alguna cantidad numérica relacionada, será mucho más capaz de discriminar entre hipótesis diferentes. Lo que es vago y cualitativo está abierto a muchas interpretaciones. Desde luego, se pueden encontrar verdades en muchos asuntos cualitativos con los que nos vemos obligados a enfrentarnos, pero encontrarlas es un desafío mucho mayor.
• Si hay una cadena de argumentación, deben funcionar todos los eslabones de la cadena (incluyendo la premisa), no sólo la mayoría.
• La navaja de Occam. Esta conveniente regla empírica nos induce, cuando nos enfrentamos a dos hipótesis que explican datos igualmente buenos, a elegir la más simple.
• Pregúntese siempre si la hipótesis, al menos en principio, puede ser falsificada. Las proposiciones que no pueden comprobarse ni demostrarse falsas, no valen mucho. Consideremos la gran idea de que nuestro universo y todo lo que contiene es sólo una partícula elemental —un electrón, por ejemplo— dentro de un cosmos mucho mayor. Pero si nunca podemos ver que existe fuera de nuestro universo, reesulta imposible probar que sea verdad. Se debe ser capaz de probar lo que se dice. Debe dar oportunidad a escépticos independientes de seguir su razonamiento para duplicar sus experimentos y ver si se consigue el mismo resultado.

Una explicacion no es suficiente.
SkepticdefaultLa confianza en los experimentos cuidadosamente diseñados y controlados es clave, como he intentado subrayar antes. No aprenderemos mucho de la mera contemplación. Es tentador quedarse satisfecho con la primera explicación posible que se nos ocurre. Una es mucho mejor que ninguna. Pero ¿qué ocurre cuando inventamos varias? Francis Bacon proporcionó la razón clásica: 

Puede ser que la argumentación no baste para el entendimiento de un nuevo fenómeno, porque la sutileza de la naturaleza es muchas veces mayor que la del argumento.

Además de enseñarnos qué hacer cuando evaluamos una declaración de conocimiento, un buen kit de detección de disparates también debe enseñamos qué no debemos hacer. Nos ayuda a reconocer las falacias más comunes y peligrosas de la lógica y la retórica. Se pueden encontrar muchos buenos ejemplos en religión y política, porque sus practicantes a menudo se ven obligados a justificar dos proposiciones contradictorias.

Entre esas falacias se encuentran:

• ad hominem: latín «contra el hombre», atacar al que discute y no a su argumentación (p. ej.: El reverendo doctor Smith es un conocido fundamentalista de la Biblia, por lo que sus objeciones a la evolución no deben tomarse en serio);
• argumento de autoridad (p. ej.: El presidente Richard Nixon debería ser reelegido porque tiene un plan secreto para terminar la guerra en el sudeste de Asia... pero, como era secreto, el electorado no tenía ninguna manera de evaluar sus méritos; el argumento equivalía a confiar en él porque era presidente: craso error, como se vio);
• argumento de consecuencias adversas (p. ej.: Debe existir un Dios que dé castigo y recompensa porque, si no, la sociedad sería mucho más ilegal y peligrosa, quizá incluso ingobernable. Otro ejemplo: El acusado de matar a su esposa debe ser condenado; de lo contrario, sería un incentivo para que otros hombres matasen a sus esposas);
• llamada a la ignorancia; la declaración de que todo lo que no ha sido demostrado debe ser cierto, y viceversa (es decir: No hay una prueba en lo contrario de que los ovnis no estén visitando la Tierra; por tanto, los ovnis existen... y hay vida inteligente en todas partes en el universo. Otro ejemplo: Puede haber setenta mil millones de otros mundos pero, como no se conoce ninguno que tenga el avance moral de la Tierra, seguimos siendo centrales en el universo.) Este analisis de la ambigüedad puede criticarse con la frase: la ausencia de prueba no es prueba de ausencia;
• un argumento especial, a menudo para salvar una proposición en un problema retórico profundo (p. ej.: ¿Cómo puede un Dios compasivo condenar al tormento a las generaciones futuras porque, contra sus órdenes, una mujer indujo a un hombre a comerse una manzana? Argumento especial: no entiendes la sutil doctrina del libre albedrío. Otro ejemplo: ¿Cómo puede haber un Padre, Hijo y Espíritu Santo igualmente divinos en la misma persona? Argumento especial: no entiendes el misterio divino de la Santísima Trinidad. Otro ejemplo: ¿Cómo podía permitir Dios que los seguidores del judaísmo, cristianismo e islam —obligados cada uno a su modo a medidas heroicas de amabilidad afectuosa y compasión— perpetraran tanta crueldad durante tanto tiempo? Argumento especial: otra vez, no entiendes el libre albedrío. Y en todo caso, los caminos de Dios son misteriosos);
• pedir la pregunta, llamado también asumir la respuesta (p. ej.: Debemos instituir la pena de muerte para desalentar el crimen violento. Pero ¿se reduce la tasa de delitos violentos cuando se impone la pena de muerte? Otro ejemplo: El mercado de acciones sufrió ayer una caída debido a un ajuste técnico y la retirada de beneficios por los inversores... pero ¿hay alguna prueba independiente del papel causal del «ajuste» y retirada de beneficios; nos ha enseñado algo esta explicación implícita?);
• selección de la observación, llamada también enumeración de circunstancias favorables o, como lo describió Francis Bacon, contar los aciertos y olvidar los fallos (p. ej.: Un Estado se jacta de los presidentes que ha tenido, pero no dice nada de sus asesinos en serie);
• estadísticas de números pequeños, pariente cercano de la selección de la observación (p. ej.: «Dicen que una de cada cinco personas es china. ¿Cómo es posible? Yo conozco cientos de personas" y ninguna de ellas es china. Suyo sinceramente.» Otro ejemplo: He sacado tres sietes seguidos. Esta noche no puedo perder»);
• incomprensión de la naturaleza de la estadística (p. ej.: El presidente Dwight Eisenhower expresa asombro y alarma al descubrir que la mitad de los americanos tienen una inteligencia por debajo de la media);
• inconsistencia (p. ej.: Prepararse con toda prudencia para lo peor de que sea capaz un adversario militar potencial, pero ignorar las proyecciones científicas en peligros medioambientales para ahorrar porque no están «demostrados». O atribuir el descenso de la esperanza de vida en la antigua Unión Soviética a los defectos del comunismo; pero no atribuir nunca la alta tasa de mortalidad infantil de Estados Unidos (ahora la más alta de las principales naciones industriales) a los defectos del capitalismo. O considerar razonable que el universo siga existiendo siempre en el futuro, pero juzgar absurda la posibilidad de que tenga una duración infinita hacia el pasado);
• non sequitur: «no sigue», en latín (p. ej.: Nuestra nación prevalecerá porque Dios es grande. Pero casi todas las naciones pretenden que eso es cierto; la formulación alemana era: «Gott mit uns»), A menudo, los que caen en la falacia non sequitur es simplemente que no han reconocido posibilidades alternativas;
• post hoc, ergo propter hoc: en latín, «después de esto, luego a consecuencia de esto» (p. ej.: Jaime Cardinal, arzobispo de Manila: «Conozco... a una mujer de veintiséis años que parece tener sesenta porque toma pildoras anticonceptivas.» Otro ejemplo: Cuando las mujeres no votaban, no había armas nucleares);
• pregunta sin sentido (p. ej.: ¿Qué ocurre cuando una fuerza irresistible choca con un objeto inamovible? Pero si existe algo así como una fuerza irresistible no puede haber objetos inamovibles, y viceversa);
• exclusión del medio o falsa dicotomía: considerar sólo los dos extremos en un continuo de posibilidades intermedias (p. ej.: «Sí, claro, ponte de su parte; mi marido es perfecto; yo siempre me equivoco.» O: «El que no quiere a su país lo odia.» O: «Si no eres parte de la solución, eres parte del problema»);
• corto plazo contra largo plazo: un subgrupo de la exclusión del medio, pero tan importante que lo he destacado para prestarle atención especial (p. ej.: No podemos emprender programas para alimentar a los niños desnutridos y educar a los preescolares. Se necesita tratar con urgencia el crimen en las calles. O: ¿Por qué explorar el espacio o seguir la ciencia fundamental cuando tenemos un déficit de presupuesto tan enorme?);
• terreno resbaladizo, relacionado con la exclusión del medio (p. ej.:
Si permitimos el aborto en las primeras semanas de embarazo, será imposible impedir la muerte de un bebé formado. O al contrario: Si el Estado nos prohíbe abortar aunque sea en el noveno mes, pronto nos empezará a decir lo que tenemos que hacer con nuestro cuerpo en el momento de la concepción);
• confusión de correlación y causa (p. ej.: Una encuesta muestra que hay más homosexuales entre los licenciados universitarios que entre los de menor educación; en consecuencia, la educación hace homosexual a la gente. O: Los terremotos andinos están correlacionados con aproximaciones más cercanas del planeta Urano; en consecuencia —a pesar de la ausencia de una correlación así para el planeta más cercano y más imponente, Júpiter—, lo segundo causa lo primero
• hombre de paja: caricaturizar una postura para facilitar el ataque (p. ej.: Los científicos suponen que los seres vivos se formaron juntos por casualidad, una formulación que ignora deliberadamente la principal idea darwiniana: que la naturaleza avanza conservando lo que funciona y descartando lo que no. O, y eso también es una falacia a largo/corto plazo, los defensores del medio ambiente se preocupan más por los caracoles y los buhos moteados que por las personas);
• prueba suprimida, o media verdad (p. ej.: Aparece en televisión una «profecía» sorprendentemente precisa y ampliamente citada del intento de asesinato del presidente Reagan, pero —detalle importante— ¿fue grabada antes o después del acontecimiento? O: Estos abusos del gobierno exigen una revolución, aunque sea imposible hacer una tortilla sin romper antes los huevos. Sí, pero ¿en esta revolución morirá más gente que con el régimen anterior? ¿Qué sugiere la experiencia de otras revoluciones? ¿Son deseables y en interés del pueblo todas las revoluciones contra regímenes opresivos?
• palabras equívocas (p. ej.: La separación de poderes de la Constitución de Estados Unidos especifica que este país no puede entrar en guerra sin una declaración del Congreso. Por otro lado, los presidentes tienen el control de la política exterior y la dirección de las guerras, que son herramientas potencialmente poderosas para conseguir la reelección. Los presidentes de cualquier partido político podrían verse tentados por tanto a disponer guerras mientras levantan la bandera y llaman a las guerras otra cosa: «acciones de policía», «incursiones armadas», «golpes reactivos de protección», «pacificación», «salvaguarda de los intereses americanos», y una gran variedad de «operaciones», como las de la «Operación Causa Justa». Los eufemismos para la guerra forman parte de una gran clase de reinvenciones del lenguaje con fines políticos. Talleyrand dijo: «Un arte importante de los políticos es encontrar nombres nuevos para instituciones que bajo sus nombres viejos se han hecho odiosas al pueblo»).

Y ahí lo tienen mis queridos lectores... Su kit de protección y comprobación en contra de disparates, estupideces y teorias conspirativas sin base en la realidad.

Sinceramente esperamos que lo usen.

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